Mientras el equipo de Gustavo Álvarez lucha por sus objetivos deportivos, la directiva de Universidad de Chile fichajes y gestión administrativa no se detiene. En pleno periodo de cambios estructurales tras los movimientos accionarios de Tactical Sports, dos nombres de peso han confirmado que mantendrán su rol en la cúpula de Azul Azul: José Ramón Correa y José Miguel Insulza.
Continuidad garantizada en Azul Azul
La incertidumbre que rodeaba el futuro administrativo del club comienza a despejarse. Con la fecha del 13 de noviembre marcada en rojo en el calendario para la elección de un nuevo directorio, la tranquilidad llega desde los propios protagonistas. Lejos de las especulaciones mediáticas, los directivos fueron enfáticos en señalar que su compromiso con la institución permanece intacto durante esta etapa de transición.
José Miguel Insulza fue tajante al desmentir cualquier conflicto interno sobre su permanencia: "Siempre estuvo el acuerdo, de verdad, salvo los rumores que circularon por algunas partes, nunca hubo necesidad de negociar nada. Teníamos claro que íbamos a seguir juntos en el directorio". Por su parte, el abogado José Ramón Correa respaldó esta postura, recalcando que la decisión nunca estuvo en duda.
El rol del liquidador y la transición
El proceso actual responde a la intervención del liquidador Eduardo Godoy, quien posee la facultad de designar a siete de los once directores debido al control del 63,07% de las acciones. Esta estructura busca mantener la estabilidad operativa mientras se concreta la venta definitiva del paquete accionario mayoritario.
- Elección clave: El 13 de noviembre se define la nueva composición del directorio.
- Gestión saliente: Se ha reconocido la labor de Cecilia Pérez durante su presidencia.
- Objetivo: Asegurar la continuidad institucional hasta la llegada de nuevos propietarios.
Correa aprovechó la instancia para agradecer públicamente la gestión de Cecilia Pérez, destacando su "inmenso trabajo, esfuerzo y dedicación". En cuanto al futuro, el directorio se prepara para un periodo de transición donde la prioridad será mantener el orden administrativo, esperando que los futuros dueños actúen con buen criterio al momento de conformar la nueva mesa directiva del club laico.




